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1 de cada 5 periodistas de Ecuador, Perú y Venezuela tiene riesgo de disfunción social, ¿qué es?

Byron Bustamante, investigador de la Universidad de Las Américas, lideró el primer estudio multicéntrico sobre disfunción social en trabajadores de medios de Ecuador, Perú y Venezuela, financiado por la UNESCO.

Ser periodista en América Latina no es solo un trabajo. Es una exposición constante a violencia, inseguridad, presión política y una exigencia de estar siempre conectado que no tiene horario de cierre. Y eso tiene un costo en la salud mental que hasta ahora había sido poco estudiado.

Byron Bustamante, investigador del Grupo de Bienestar, Salud y Sociedad de la Universidad de Las Américas, lideró el primer estudio multicéntrico sobre disfunción social en trabajadores de medios de comunicación en Ecuador, Perú y Venezuela financiado por la UNESCO con el apoyo de la Universidad Técnica Particular de Loja y organizaciones como Fundamedios, IPYS-Perú y Mediaanalisis de Venezuela.

¿Qué es la disfunción social?

La disfunción social no es simplemente el estrés del trabajo. Es la dificultad de una persona para funcionar en su vida cotidiana: mantener su ritmo habitual, tomar decisiones, disfrutar de actividades que antes le gustaban, cumplir sus roles. Es cuando el trabajo no solo agota, sino que empieza a afectar la vida entera.

Lo que encontró el estudio

De los 314 trabajadores de medios encuestados, periodistas, reporteros, fotógrafos, editores, diseñadores, productores, el 19.7% presentó riesgo de disfunción social. Casi uno de cada cinco.

Pero el riesgo no se distribuye por igual. Los datos muestran con claridad quiénes son más vulnerables:

  • Los periodistas que trabajan en ciudades periféricas tienen mayor riesgo que quienes trabajan en capitales como Quito, Lima o Caracas — donde las condiciones laborales son más estables y hay más acceso a redes de apoyo institucional.
  • Los trabajadores de campo, reporteros, fotógrafos, camarógrafos, concentran mayor riesgo que el personal de oficina.
  • Quienes quieren dejar la profesión tienen más probabilidades de presentar disfunción social — o quizás al revés: la disfunción social aumenta las ganas de abandonar el periodismo.

Lo que dispara el riesgo

Cuatro factores aumentan significativamente el riesgo de disfunción social:

  • La hiperconectividad: estar siempre disponible, tanto en la vida personal como laboral, sin derecho a desconectarse
  • El miedo a contagiar a la familia: especialmente durante la pandemia, cuando cubrir noticias implicaba riesgo de contagio
  • La percepción de que la salud no va a mejorar: la sensación de que las cosas no van a cambiar
  • La autoculpa como estrategia de afrontamiento: culparse a sí mismo por lo que ocurre en lugar de buscar soluciones activas

Y hay un hallazgo contraintuitivo: planificar en exceso también actúa como factor de riesgo. En un trabajo que exige reacción inmediata y constante adaptación al caos, la planificación rígida puede jugar en contra.

Lo que protege

Dos estrategias emergieron como factores protectores con evidencia estadística:

  • Buscar apoyo emocional: hablar, pedir ayuda, no cargar solo con el peso
  • El humor: no como negación del problema, sino como herramienta de regulación emocional y resignificación de lo vivido

Un estudio con respaldo internacional

El estudio fue financiado por la UNESCO a través del fondo 314565 y contó con la colaboración de la Universidad Técnica Particular de Loja, Fundamedios (Ecuador), IPYS-Perú y Mediaanalisis de Venezuela, una red que refleja la dimensión regional del problema.

Aquí la publicación completa: https://journals.plos.org/mentalhealth/article?id=10.1371/journal.pmen.0000709

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