Ana Alvear, odontopediatra y docente de la Universidad de Las Américas, lleva casi 10 años saliendo del aula para llevar atención dental gratuita a niños de comunidades escolares vulnerables del Distrito Metropolitano de Quito.
Un papá le dijo algo que no olvidará: “Gracias por regalarnos la pasta de dientes, porque lo poco que gano me alcanza para comprar pan y queso. Jamás puedo comprar un cepillo.”
Ese momento resume por qué existe este proyecto y por qué Ana Alvear sigue yendo a campo cada semestre.
El proyecto
La carrera de Odontología de la Universidad de Las Américas desarrolla desde hace casi una década un proyecto de vinculación que lleva atención dental gratuita a niños de 5 a 12 años en comunidades escolares vulnerables del Distrito Metropolitano de Quito.
Durante el semestre 2026-20, el proyecto desarrolló actividades de promoción, prevención y atención odontológica que incluyeron charlas educativas sobre salud bucal, instrucción y demostración de técnicas de cepillado dental, aplicación tópica de flúor, colocación de sellantes de fosas y fisuras, restauraciones simples y entrega de kits de higiene oral a todos los niños participantes.
Todo gratuito. Todo en su comunidad. Sin que los padres tengan que pagar ni una historia clínica.
Por qué importa más allá de los dientes
“Un diente dañado no es solo un problema dental”, explica Ana Alvear. “Afecta la alimentación, el rendimiento escolar y la autoestima. Muchos niños se retraen socialmente porque les da vergüenza sonreír.”
La salud bucal tiene dos pilares fundamentales: una correcta alimentación y una correcta higiene bucal. Cuando uno falla, el otro también se resiente. Y en comunidades vulnerables, donde una pasta de dientes puede salirse del presupuesto semanal, ese fallo tiene consecuencias que van mucho más allá de la boca.
“Si cuidamos a los niños desde chiquitos, vamos a poder tener adultos con una mejor salud bucal”, dice Alvear. “Son metas incluso a nivel mundial de la OMS y del Ministerio de Salud Pública: bajar esos índices. Y si logramos llegar a esa población que no tiene recursos, podemos al menos brindar una mano.”
El equipo detrás
El proyecto es dirigido por Ana Alvear y ejecutado junto a las docentes Mayra Carrera y Ana Balseca, las tres de la carrera de Odontología de la UDLA.
Pero más allá de los docentes, el proyecto es también una experiencia formativa para los estudiantes. Cada salida a campo les permite desarrollar competencias clínicas y de responsabilidad social en un entorno comunitario real, algo que ningún aula puede reemplazar.
Ocho años, varias provincias
La UDLA lleva casi ocho a diez años interviniendo en comunidades del Distrito Metropolitano a través de convenios con escuelas y fundaciones. Antes del enfoque actual, el proyecto también llegó a provincias como Napo, Imbabura y Pastaza, llegando a comunidades alejadas donde no existen servicios de salud próximos.
La vinculación universitaria, en su mejor versión, es exactamente esto: la universidad que sale al encuentro de quienes más la necesitan.


