Vinicio Armijos Jaramillo, investigador de la Universidad de Las Américas, publicó en Biology Open un estudio que reevalúa uno de los fenómenos más debatidos de la biología evolutiva: la transferencia de genes entre organismos de distintos reinos.
Durante años, la ciencia asumió que las plantas, los hongos y los animales habían “robado” genes de bacterias, virus u otros organismos lejanos a lo largo de la evolución. Un proceso llamado transferencia horizontal de genes. El problema es que muchos de esos casos podrían ser errores de detección — no eventos biológicos reales.
Vinicio Armijos Jaramillo, investigador del grupo de Bio-Cheminformatics de la Universidad de Las Américas, junto al estudiante doctoral Kevin Aguirre, revisó investigaciones anteriores sobre este fenómeno usando información genómica actualizada. Y encontró algo que cambia la perspectiva: la mayoría de los casos reportados de transferencia horizontal en organismos superiores desaparecen cuando se analizan con datos más completos y recientes.
El problema con los datos viejos
Detectar un gen “prestado” de otra especie depende enormemente de con qué información se compara. Si la base de datos genómica es incompleta — como lo era hace años — es fácil confundir un gen propio con uno venido de afuera. Lo que parecía evidencia de transferencia genética entre reinos resultaba ser, en muchos casos, simplemente un gen que todavía no había sido identificado en organismos relacionados.
Es como creer que un objeto es único porque nunca lo habías visto antes — hasta que descubres que existe en muchos otros lugares y simplemente no lo habías buscado bien.
Una pregunta que queda abierta
El estudio no cierra el debate — lo reencuadra. La transferencia horizontal de genes en organismos superiores existe, pero es mucho menos frecuente de lo que se pensaba. Y eso abre una pregunta fascinante: si esos genes no vinieron de afuera, ¿cómo llegaron ahí? ¿Qué dice eso sobre cómo realmente evolucionamos?
La investigación fue publicada en Biology Open de The Company of Biologists, con la participación de Kevin Aguirre, estudiante de doctorado de la UDLA.
Lee la investigación completa: https://journals.biologists.com/bio/article/15/3/bio062387/371114


