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¿Las empresas que reducen emisiones de carbono son más rentables?

La investigadora de la UDLA Ana Belén Tulcanaza Prieto publica en Quality & Quantity un estudio con 250 empresas globales que analiza cómo las emisiones de carbono impactan la rentabilidad empresarial, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid.

Durante años, la sostenibilidad ambiental y la rentabilidad empresarial se presentaron como objetivos opuestos. Este estudio demuestra que esa dicotomía es falsa — pero con matices importantes que las empresas necesitan entender.

La investigadora de la Universidad de Las Américas Ana Belén Tulcanaza Prieto, en colaboración con la Universidad Autónoma de Madrid, publicó en Quality & Quantity un estudio que analizó 250 empresas globales entre 2020 y 2023 para determinar cómo sus emisiones de carbono — tanto directas como indirectas — afectan su rentabilidad financiera.

Lo que encontró la investigación

Los resultados son claros: las emisiones directas e indirectas — conocidas como Scope 1 y Scope 2 — reducen la rentabilidad empresarial. El impacto es especialmente fuerte en sectores intensivos en recursos como utilities y químicos, donde la dependencia de combustibles fósiles genera costos que erosionan directamente los márgenes financieros.

Pero hay un hallazgo que desafía las expectativas: la regulación ambiental, por sí sola, no modera significativamente esa relación. Lo que realmente determina si una empresa se beneficia financieramente de reducir emisiones son sus capacidades internas y las diferencias sectoriales — no las normas que le impone el gobierno.

Por qué esto importa para las empresas ecuatorianas

Para Ecuador, donde la agenda de sostenibilidad ambiental avanza pero donde muchas empresas todavía perciben la reducción de emisiones como un costo y no como una inversión, este estudio aporta evidencia concreta: contaminar menos no solo es responsable, es financieramente inteligente.

La clave está en cómo se gestiona esa transición. Las empresas que logran convertir sus estrategias ambientales en ventajas competitivas — a través de eficiencia energética, diferenciación de mercado o acceso a financiamiento verde — son las que obtienen mejores resultados financieros.

Una guía para la política pública

A nivel de política pública, el hallazgo es igualmente relevante: no basta con regular. Los gobiernos que quieran que sus empresas sean más verdes y más competitivas al mismo tiempo necesitan combinar regulación con incentivos de mercado — compras públicas sostenibles, créditos verdes, certificaciones — y con formación directiva que permita a las empresas capitalizar sus inversiones ambientales.

Publicación completa aquí: https://link.springer.com/article/10.1007/s11135-026-02793-z

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