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América Latina tiene acceso a IA, pero ¿sabe usarla bien?

Inti Josue Cachipuendo Contero publica en AI & Society — revista del grupo Springer Nature — un análisis crítico del índice ILIA 2025 de la CEPAL que propone cinco nuevas dimensiones para medir la verdadera preparación de los países latinoamericanos para la inteligencia artificial.

América Latina está en carrera por la inteligencia artificial. Hay índices que miden cuánta infraestructura tienen los países, cuántos expertos forman, qué regulaciones aprueban. Pero hay algo que esos rankings no miden: si la gente realmente puede entender, cuestionar y participar en las decisiones que toma la IA.

Qué mide ILIA y qué le falta

El índice ILIA 2025 es un avance importante para la región — permite comparar capacidades en IA entre países latinoamericanos y visibilizar dónde se necesita más inversión. Pero el estudio de Cachipuendo muestra que el índice mide con mucha más fuerza los aspectos técnicos e institucionales que los aspectos sociales y de justicia del conocimiento.

En términos simples: ILIA dice si un país tiene servidores, investigadores y leyes. Pero no dice si las comunidades indígenas pueden participar en decisiones tomadas por algoritmos en su lengua, si los ciudadanos tienen derecho a cuestionar una decisión automatizada que los afecta, o si los datos de comunidades vulnerables están realmente protegidos.

Las cinco dimensiones que faltan

La investigación propone cinco dimensiones que los índices de preparación para IA deberían incorporar: diversidad lingüística, participación social, posibilidad de cuestionar decisiones automatizadas, gobernanza comunitaria de datos y calidad de la confianza en los sistemas de IA.

No se trata de descartar el ILIA — se trata de fortalecerlo para que refleje una preparación real y no solo una preparación técnica.

Lo que esto significa para Ecuador y la región

Para Ecuador, un país con una diversidad lingüística y cultural extraordinaria y con comunidades indígenas que interactúan cada vez más con sistemas digitales, esta investigación tiene una implicación directa: estar preparado para la IA no es solo tener fibra óptica o expertos en machine learning. Es asegurar que la IA beneficie a todas las personas — no solo a quienes hablan español y viven en ciudades.

Lee la publicación completa: https://link.springer.com/article/10.1007/s00146-026-03087-6

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