Sebastián Escobar, investigador del grupo de Ecología y Evolución en los Trópicos de la Universidad de Las Américas, participó en un estudio internacional que reconstruyó la dieta y el hábitat de los gonfoterios (parientes extintos de los elefantes) que habitaron Ecuador durante el Pleistoceno tardío.
Hace miles de años, antes de que existiera ninguna ciudad ecuatoriana, los Andes y las llanuras del país albergaban criaturas que hoy solo conocemos por sus huesos: los gonfoterios. Parientes extintos de los elefantes, estos animales gigantes caminaron por lo que hoy es Ecuador durante el Pleistoceno tardío, hace entre 11.000 y 125.000 años.
¿Qué comían? ¿Dónde vivían? ¿Cómo se adaptaron a los cambios climáticos de su época?
Un estudio publicado en Ecology and Evolution de la editorial Wiley responde esas preguntas y Sebastián Escobar, investigador del grupo de Ecología y Evolución en los Trópicos de la UDLA, aportó su conocimiento sobre las dinámicas climáticas del pasado y la geografía ecuatoriana.
¿Qué son los gonfoterios?
Los gonfoterios pertenecían al orden de los proboscídeos, el mismo que incluye a los elefantes modernos y a los mamuts. Eran animales de gran tamaño con colmillos prominentes que dominaron América del Sur durante millones de años antes de extinguirse al final del Pleistoceno.
Entender cómo vivían no es solo una curiosidad paleontológica. Es una ventana para comprender cómo los ecosistemas del Ecuador respondieron a los cambios climáticos del pasado, información que puede ayudarnos a entender mejor los cambios que enfrentamos hoy.
Lo que encontró el estudio
El estudio probó el llamado Modelo del Refugio Seco, una hipótesis que propone que durante los períodos más fríos y secos del Pleistoceno, ciertas zonas actuaron como refugios de biodiversidad donde los ecosistemas y las especies podían sobrevivir.
Mediante el análisis de isótopos en restos fósiles de gonfoterios encontrados en Ecuador, los investigadores pudieron reconstruir su dieta y determinar qué tipo de vegetación consumían, una forma indirecta pero precisa de inferir cómo era el paisaje en el que vivían.
Los resultados aportan nuevas evidencias paleoecológicas sobre cómo los grandes mamíferos del Pleistoceno utilizaban el territorio ecuatoriano y cómo respondían a las variaciones climáticas de su época.
Ecuador como laboratorio natural
La participación de la UDLA en este estudio internacional, junto a investigadores de la Universidad de O’Higgins en Chile, el Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social y la Universitat de Barcelona en España, refleja cómo el territorio ecuatoriano es un punto de interés científico global para entender la historia de la vida en el continente.
Lee la investigación completa: https://doi.org/10.1002/ece3.74099


