Una revisión sistemática del docente investigador José Eduardo León Rojas, en colaboración con Weill Cornell Medicine, advierte sobre el uso prematuro de esta sustancia como potenciador cognitivo.
La ketamina es conocida mundialmente como anestésico y, en los últimos años, como tratamiento para la depresión severa. Pero, ¿puede también mejorar la memoria y la cognición en pacientes con enfermedades neurológicas?
El investigador de la Universidad de Las Américas José Eduardo León Rojas, en colaboración con la Universidad Pública de Navarra y Weill Cornell Medicine —uno de los centros líderes en neurocirugía de Nueva York— publicó en Frontiers in Neurology una revisión sistemática que analiza la evidencia disponible sobre el uso de ketamina en dosis bajas para mejorar la función cognitiva en condiciones como trauma cerebral, epilepsia, Parkinson y enfermedad cerebrovascular.
“En modelos animales, la ketamina mostró mejoras cognitivas en el 93.2% de los sujetos, especialmente en memoria de trabajo y aprendizaje espacial, pero en el único estudio en humanos disponible se observó un empeoramiento cognitivo dosis-dependiente a corto plazo”, revela la investigación.
Esa brecha entre lo que ocurre en animales y lo que ocurre en personas es precisamente la alerta que lanza este estudio: la evidencia en humanos es aún demasiado limitada para respaldar su uso clínico como potenciador cognitivo, y aplicarlo prematuramente podría tener consecuencias negativas para los pacientes.
Para Ecuador y la región, donde la neurorehabilitación enfrenta serias limitaciones de acceso y recursos, contar con evidencia rigurosa antes de adoptar nuevas terapias es clave para proteger a los pacientes y orientar la inversión médica donde realmente funciona.
Lee la investigación completa: https://www.frontiersin.org/journals/neurology/articles/10.3389/fneur.2026.1786249/full


