¿Es posible convertir los residuos de un desayuno común en una solución contra la contaminación por plásticos? La Universidad de Las Américas (UDLA) demuestra que sí. A través del proyecto Biomasas que ha desarrollado prototipos de vajilla biodegradable utilizando cáscaras de naranja y de huevo como materia prima, esto de la mano de los coordinadores académicos Ricardo Sandoval, Nicolás Rodríguez y el estudiante de Gastronomía Anthony Yela.
Este avance no solo busca reducir la acumulación de basura orgánica en los vertederos, sino ofrecer una alternativa real y compostable a los plásticos de un solo uso, cuya degradación tarda cientos de años.
Ciencia circular desde el laboratorio
El proceso combina el diseño digital con la biotecnología. Las cáscaras son procesadas y mezcladas con aglutinantes naturales para crear un biomaterial resistente que puede ser moldeado mediante técnicas de fabricación avanzada. El resultado: platos y recipientes que, tras cumplir su vida útil, pueden reintegrarse a la tierra sin dejar rastro tóxico.
Un impacto para la industria gastronómica
El nacimiento de esta iniciativa tiene un origen profundamente práctico. Todo surgió dentro del proyecto de Gastronomía Sostenible y Saludable de la Escuela de Gastronomía de la UDLA, donde se implementó una medida radical: eliminar los basureros de los talleres para clasificar y registrar cada residuo generado. Tras este riguroso mapeo, el equipo descubrió que las cáscaras de naranja y de huevo eran los ingredientes orgánicos que más se desechaban. Este hallazgo fue el detonante para que los investigadores se preguntaran cómo transformar esos insumos en un recurso valioso, dando vida al desarrollo de la biomasa que hoy da forma a la vajilla del futuro.
Este hito de la UDLA no solo se queda en la experimentación. El objetivo a mediano plazo es escalar esta tecnología para que emprendimientos y el sector gastronómico puedan adoptar empaques y vajillas que no dañen el medio ambiente, posicionando al país como un referente en bioplásticos de origen orgánico.
Con proyectos como este, la UDLA reafirma su compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), transformando la curiosidad científica en herramientas de cambio climático.


