Investigación de la UDLA explica cómo el tipo de proteína de la leche, A1 o A2, puede causar malestar digestivo y cómo el análisis genético del ganado ayuda a mejorar la producción.
Muchas personas que experimentan malestar digestivo tras consumir leche asumen que son intolerantes a la lactosa. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que, en varios casos, el problema no está en el azúcar de la leche, sino en el tipo de proteína que contiene.
La leche de vaca posee una proteína llamada beta-caseína, que se presenta principalmente en dos variantes: A1 y A2. Aunque ambas son naturales, distintos estudios han demostrado que la beta-caseína A1 puede generar molestias digestivas en algunas personas, con síntomas similares a la intolerancia a la lactosa, como inflamación, dolor abdominal o malestar general.
En Ecuador, alrededor del 85 % del ganado bovino produce leche con beta-caseína A1, lo que explicaría por qué muchas personas presentan molestias aun cuando no tienen un diagnóstico clínico de intolerancia a la lactosa. En contraste, la leche A2 —producida por vacas con una variante genética específica— es considerada más fácil de digerir y mejor tolerada por ciertos consumidores.
Desde la UDLA, equipos de investigación han analizado más de 2.000 vacas mediante estudios genéticos para identificar cuáles producen leche A2 de forma natural. Este trabajo permite clasificar el ganado con base científica, aportando información clave tanto para el bienestar del consumidor como para la mejora de los sistemas productivos.
“El tipo de leche no se distingue por el sabor ni por el color. Solo es posible identificarla a través de análisis genéticos del animal”, explican los investigadores de la UDLA, quienes destacan que este conocimiento abre oportunidades para ofrecer productos diferenciados, más digeribles y alineados con nuevas demandas del mercado.
Además de su impacto en la salud, la identificación de ganado A2 representa una herramienta estratégica para el sector ganadero, ya que permite mejorar la calidad de la producción, optimizar la toma de decisiones y agregar valor a la leche sin alterar los procesos tradicionales.
Los especialistas subrayan que, si bien la leche A2 puede ser una alternativa para personas con malestar digestivo, ante síntomas persistentes siempre se recomienda consultar a un profesional de la salud.
Este trabajo forma parte del enfoque de la UDLA por impulsar la investigación aplicada, la transferencia de conocimiento y el vínculo entre ciencia, producción y sociedad.
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