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QuitoBici y el problema que nadie está discutiendo, pero la ciencia tiene respuestas

Un estudio con participación de la Universidad de Las Américas analizó el sistema de bicicletas compartidas más grande de España y encontró algo que Quito debería leer antes de inaugurar QuitoBici: en ciudades de altura, la geografía destruye cualquier sistema de movilidad que no la tome en cuenta.

La polémica por QuitoBici está en todos lados. Que si 5,5 millones son demasiado. Que si USD 22.000 por bicicleta. Que si el alcalde tiene razón cuando dice que no compraron bicicletas sino un servicio.

Todos están discutiendo el precio. Nadie está discutiendo el problema real.

Quito es una ciudad vertical. Desde el centro histórico hasta los valles, la diferencia de altura entre barrios puede superar los 500 metros. Y un estudio publicado en Sustainability con participación de Ana Belén Tulcanaza-Prieto, investigadora de la Universidad de Las Américas, demuestra con datos lo que eso significa para un sistema de bicicletas compartidas.

Lo que pasó en Barcelona y lo que puede pasar en Quito

El estudio analizó las 511 estaciones del sistema Bicing de Barcelona — una ciudad que, como Quito, tiene barrios distribuidos en distintas alturas. Los resultados son contundentes.

La correlación entre altitud y disponibilidad de bicicletas es de -0.71. En términos simples: cuanto más alto está el barrio, menos bicicletas hay disponibles. ¿Por qué? Porque los usuarios bajan en bicicleta y no suben de regreso. Las bicicletas se acumulan abajo y los barrios altos se quedan vacíos.

Una persona en zona alta tiene aproximadamente un 40% menos de probabilidad de encontrar una bicicleta disponible que alguien en zona baja.

La solución que nadie esperaba

Los datos también muestran que la bicicleta eléctrica no es un lujo — es una necesidad geográfica. En las zonas por encima de los 65 metros sobre el nivel del mar, el 86.78% de los viajes se hacen en bicicleta eléctrica. No porque la gente tenga más dinero, sino porque subir una pendiente con bicicleta mecánica es físicamente agotador.

Y cuando los investigadores controlaron estadísticamente el nivel de ingresos, el efecto desapareció. La geografía explica el uso de bicicleta eléctrica mucho más que el dinero.

La pregunta que Quito debería hacerse

QuitoBici arranca con 250 bicicletas, 25 estaciones y 40 kilómetros de recorrido de norte a sur.

Pero ¿cuántas de esas bicicletas son eléctricas? ¿Las estaciones están distribuidas considerando las diferencias de altitud entre barrios? ¿Hay un sistema de rebalanceo para cuando las bicicletas se acumulen en las zonas bajas?

La ciencia ya tiene las respuestas. La pregunta es si Quito las está leyendo.

Aquí tienes la investigación completa: https://www.mdpi.com/2071-1050/18/13/6529

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