Dirección de Investigación y Vinculación

La UDLA midió cómo el trabajo afecta tu vida personal en Ecuador. La respuesta no tiene que ver con trabajar desde casa o en oficina.

La investigadora Andrea Vinueza-Cabezas publica en Acta Psychologica un estudio con trabajadores ecuatorianos que revela cómo la relación entre hogar y empleo determina el compromiso laboral en el período post COVID-19.

Trabajar desde casa pareció ser la solución a muchos problemas. Pero la ciencia ecuatoriana revela que no es tan simple.

La investigadora de la Universidad de Las Américas Andrea Vinueza-Cabezas, con la participación de la estudiante Mikaela Bourgeat Salazar, publicó en la revista Acta Psychologica un estudio que analiza cómo la relación entre el trabajo y la vida personal afecta el compromiso laboral de trabajadores ecuatorianos durante la transición posterior a la etapa más crítica de la pandemia de COVID-19.

No es solo presencial o remoto

El estudio va más allá de la discusión sobre si es mejor trabajar en oficina o desde casa. Lo que encontró es más específico y más útil: no es la modalidad de trabajo lo que determina el compromiso laboral, sino la dirección en que fluye la relación entre el hogar y el trabajo.

El hallazgo central distingue cuatro tipos de interacción entre trabajo y hogar. Cuando los problemas del hogar interfieren con el trabajo, el compromiso baja. Cuando el trabajo genera efectos positivos en la vida personal, el compromiso sube. Esa distinción, que parece obvia, no había sido medida con datos ecuatorianos hasta ahora.

Lo que más daña y lo que más protege

El estudio identifica con precisión qué tipo de interacción tiene más peso. La que más reduce el compromiso laboral es cuando el hogar interfiere con el trabajo. Y la que más lo fortalece es cuando el trabajo enriquece la vida personal.

En cuanto al género, el efecto moderador fue pequeño. Pero la modalidad de trabajo sí marcó diferencias concretas: el vínculo positivo entre trabajo y vida personal fue más fuerte en quienes trabajaban presencialmente que en quienes estaban en modalidad híbrida o remota.

La lección para Ecuador y las organizaciones

Para las empresas y organizaciones ecuatorianas, el mensaje es directo. No basta con decidir si los empleados trabajan desde casa o en oficina. Lo que importa es diseñar condiciones que reduzcan las interferencias del hogar en el trabajo y que permitan que el trabajo genere efectos positivos en la vida personal de las personas.

Eso implica cargas laborales realistas, límites claros entre trabajo y hogar, y prácticas de gestión que fortalezcan los recursos positivos de cada trabajador, independientemente de la modalidad.

En un contexto donde el debate sobre el trabajo remoto, híbrido y presencial sigue abierto en Ecuador y en el mundo, esta investigación aporta algo valioso: evidencia local, con datos reales de trabajadores ecuatorianos, para tomar mejores decisiones.

Esta es la publicación completa: https://doi.org/10.1016/j.actpsy.2026.106671

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